Recordando a Ana Frank

¿Quién no ha escuchado alguna vez el nombre de Ana Frank? La protagonista de nuestra entrada de hoy pasó a la historia gracias a su diario.
¡Vamos a conocerla!.

Ana Frank nació en Fráncfort de Meno (un estado de Alemania) el 12 de junio de 1929, y se convirtió en la hija pequeña de Otto Heinrich Frank y Edith Hollander, quienes tenían una hija llamada Margot.
Debido a la situación que se vivía en Alemania, donde Adolf Hitler iba aumentando su poder, la familia decide mudarse a Ámsterdam, y su padre comienza a trabajar en una compañía dedicada al comercio de pectina (sustancia usada para preparar mermelada).

La vida de Ana era muy feliz, se adaptó al país y al idioma con facilidad, pero el 1 de septiembre de 1939, cuando tenía 10 años, los nazis invaden Polonia, dando comienzo la Segunda Guerra Mundial. El 10 de mayo de 1940 llegan a los Países Bajos, y a partir de ese momento, la vida de los judíos del país cambia totalmente.
En esta entrada hablamos sobre el Holocausto.

Cada vez hay más sitios restringidos a los que no pueden ir, es cambiada a la fuerza a un colegio solo para judíos, y el padre pierde el control de su compañía, ya que los judíos dejaron de tener el derecho de ser propietarios de negocios.
El 5 de julio de 1942, Margot recibe un aviso por el que debe presentarse en un campo para trabajar, es entonces cuando sus padres, desconfiando de la verdadera intención de aquel campo, deciden esconderse en la Casa de atrás.

La Casa de atrás estaba situada en el edificio donde se encontraba la compañía del padre, quien se dedicó a acondicionar el escondite meses antes, pensando en lo que podría pasar en un futuro cercano.
Así pues, la noche del 6 de julio de 1942, la familia se mudó al que sería su hogar durante los siguientes 2 años.

La acompañaba el pequeño diario que le habían regalado el mes anterior, al cumplir 13 años y que la convertiría en una de las personas más famosas que vivieron el Holocausto.
Aunque había comenzado a escribir en él justo después de recibirlo, fue en el escondite donde plasmó todo lo que pensaba y sentía.
La Casa de atrás
Estaba formada por 3 pisos: en el primero se encontraba la estantería que daba acceso al escondite, la entrada, el cuarto de Otto, Edith y Margot, el cuarto de Ana y Fritz (amigo de la familia que se unió después) y el lavabo.
En el segundo se encontraba el cuarto de Hermann y Auguste, y el cuarto de Peter (otra familia que se se escondió con ellos).
En el tercer piso estaba el ático.
En la siguiente imagen se observa con detalle la Casa de atrás.

El cuarto de los Van Pels se transformaba era el comedor y sala de estar de día. Para llegar al ático había que pasar por el cuarto de Peter.
Antes de que llegara Fritz, Ana y Margot compartían cuarto, pero a la llegada de éste último, Margot pasó a dormir en el cuarto de sus padres.

En este enlace puedes encontrar más información, tienes fotografías y detalles muy interesantes.
¿Quiénes eran los habitantes de la Casa de atrás?
En principio fue la familia de Ana Frank la que se mudó a la Casa de atrás, pero a final de julio se unió la familia Van Pels y, en noviembre de ese año, llegó Fritz Pfeffer.
La familia Van Pels estaba formada por: Hermann Van Pels (trabajaba para el padre de Ana), su esposa Auguste y su hijo Peter.
Fritz Pfeffer
 era un amigo de ambas familias.

Así, estuvieron conviviendo en el escondite 8 personas durante, aproximadamente, 2 años.
En su diario Ana narra los problemas que surgían por la convivencia, en esa situación y con las condiciones existentes. Pero también cuenta algunos momentos de diversión, especialmente cuando venían sus protectores con noticias nuevas y materiales para los escondidos.

Escribe sobre cómo continúan sus estudios, y los planes de futuro que tiene en mente. Siempre quiso ser escritora y, cuando escuchó en la radio que todo documento escrito sobre el Holocausto (diarios, cartas…) debían guardarse, Ana comenzó a reescribir su diario.
A medida que va pasando el tiempo, podemos observar el cambio de mentalidad. Se convierte en una adulta forzosamente, y lo plasma en cada hoja de su diario.
Los protectores
La familia tuvo a varias personas que los ayudaron antes y durante aquel trágico episodio. Fueron los siguientes: Victor Kugler, Johannes Kleiman, el matrimonio de Miep y Jan Gies, Johan Voskuijl y su hija Bep Voskuijl. Todos eran trabajadores de la compañía de Otto y amigos.
Eran el único contacto que tenían con el exterior, los mantenían al día de los avances de la guerra y la política, y quienes les surtían de todo lo que necesitaban.
Ana habla de ellos en su diario con mucho cariño, alabando el esfuerzo y peligro que suponía para ellos prestarles ayuda.
El fin de la Casa de atrás
El 4 de agosto de 1944, la policía entró a la fuerza en el escondite, llevándose a los 8 a la prisión de Ámsterdam y al campo de tránsito de Westerbork. A la misma vez, arrestaron a Victor Kugler y Johannes Kleiman. Miep y Bep volvieron a la casa y pudieron rescatar el diario de Ana, además de fotos familiares, con el objetivo de guardarlos hasta que Ana volviera.

El grupo es trasladado a Auschwitz-Birkenau, donde son separados en barracones de hombres y mujeres. En noviembre de 1944 Ana es deportada junto a su hermana al campo de concentración de Bergen-Belsen.
Las condiciones son pésimas y ambas hermanas contraen fiebre tifoidea. En febrero de 1945 Margot fallece como consecuencia de la enfermedad, y a los pocos días lo hace Ana.
Lugar para el recuerdo de las hermanas Frank
El único superviviente de la Casa de atrás fue Otto Frank, que decidió publicar el diario de su hija, tal como ella hubiera hecho de tener la oportunidad. Así pues, en 1947 ve la luz por primera vez, a día de hoy ha sido traducido a más de 70 idiomas, y ha servido como inspiración para obras de arte y películas.
En 1960 se abrieron las puertas del museo situado en el mismo lugar en el que estuvieron escondidos, con el nombre de "la Casa de Ana Frank".
Frases de Ana Frank
Por último, os dejamos con algunas de las frases que podemos leer en su diario:
◆ Los recuerdos significan más para mí que los vestidos.
◆ Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un momento antes de empezar a mejorar el mundo.
◆ Lo que se ha hecho no se puede deshacer, pero se puede evitar que ocurra de nuevo.
◆ Me gustaría seguir viviendo incluso después de mi muerte.
◆ El que es feliz hará felices a los demás también.
◆ Es realmente una maravilla que no hayan caído todas mis ideales, porque parecen tan absurdos e imposibles de llevar a cabo. Sin embargo, los guardo, porque a pesar de todo, sigo creyendo que la gente es muy buena de corazón.
◆ Piensa en toda la belleza todavía dejas a tu alrededor y sé feliz.
◆ El mejor remedio para los que tienen miedo, se sienten solos o infelices, es salir a la calle, en algún lugar en el que puedan estar a solas con el cielo, la naturaleza y con Dios.
◆ No supongas demasiado, no lleva a ninguna parte.
◆ La gente puede decir que mantengas la boca cerrada, pero eso no te impide tener tu propia opinión.
◆ Nuestras vidas se forman gracias a nuestras elecciones. Primero hacemos nuestras elecciones. Entonces nuestras decisiones nos hacen a nosotros.
◆ Donde hay esperanza, hay vida. Nos llena de coraje fresco y nos hace fuertes otra vez.
◆ No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o traer el disfrute de toda la gente, incluso a aquellos que nunca he conocido. 
◆ He llegado al punto en el que casi no me importa si vivo o muero. El mundo seguirá girando sin mí, no puedo hacer nada para cambiar los acontecimientos de todos modos.
◆ Los muertos reciben más flores que los vivos, ya que el pesar es más fuerte que la gratitud.
◆ ¿Por qué millones gastados en la guerra cada día, pero ni un centavo está disponible para… artistas o los pobres? ¿Por qué la gente tiene que morir de hambre cuando hay montañas de alimentos que se están pudriendo en otras partes del mundo? Oh, ¿por qué la gente está tan loca?
◆ Quiero ser escritora.

Y, por supuesto, si no has leído el Diario de Ana Frank te lo recomendamos, es un libro muy especial.
¿Conocías a Ana Frank?
¡Nos seguimos leyendo!

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